Ilustración de la mascota con un vial de neuropéptido YIlustración de la mascota con un vial de neuropéptido Y

Neuropéptido Y: el péptido del apetito, el estrés y la cognición

El neuropéptido Y (NPY) es uno de los péptidos más abundantes del sistema nervioso de los mamíferos y señaliza a través de cinco receptores Y para impulsar la ingesta, amortiguar el estrés y modelar la memoria y la resiliencia. Esta página cubre la biología de sus receptores, la evidencia en humanos sobre apetito y estrés, y el largo recorrido del desarrollo de fármacos sobre el NPY, que todavía no ha dado ningún medicamento comercializado. Solo educativo, sin dosis.

  • Situación: Péptido de investigación, sin aprobación de la FDA
  • Clase: Familia del polipéptido pancreático
  • Longitud: 36 aminoácidos
  • Receptores: Y1, Y2, Y4, Y5, Y6
  • Función más marcada: Impulso central de la ingesta
Esta página es la visión general gratuita del NPY como péptido endógeno y tema de investigación. Para el panorama más amplio de los péptidos de saciedad y para ver dónde se sitúan los fármacos GLP-1 modernos frente a la farmacología más antigua del NPY, consulta nuestra Comparación de GLP-1.

Solo con fines educativos, no es consejo médico. Esta página está escrita para pacientes y para el público general que quiere aprender la ciencia. No es orientación clínica y no recomienda ningún péptido, dosis ni plan de tratamiento. Consulta a un profesional sanitario colegiado antes de usar cualquier producto peptídico.

El neuropéptido Y (NPY) es un péptido de 36 aminoácidos y uno de los péptidos de señalización más abundantes del cerebro de los mamíferos. Es el impulsor endógeno del hambre más potente que se conoce, modula la respuesta al estrés y está ligado a la resiliencia, la ansiedad y la memoria. No tiene ningún uso aprobado como fármaco, pero sigue siendo una diana activa de descubrimiento para la obesidad, la ansiedad y el trastorno de estrés postraumático.

¿Qué es el neuropéptido Y?

El NPY fue aislado y secuenciado por Kazuhiko Tatemoto en el Instituto Karolinska en 1982 a partir de extractos de cerebro porcino. Forma parte de la familia del polipéptido pancreático (PP) junto con el péptido YY (PYY) y el propio polipéptido pancreático (PP): los tres comparten la misma longitud de 36 residuos y una estructura característica en horquilla, el "plegamiento PP".

La molécula es pequeña, muy estable en su forma plegada y se expresa de forma densa en neuronas del sistema nervioso central de la corteza, el hipotálamo, la amígdala, el hipocampo y el tronco encefálico, además de en las terminaciones nerviosas simpáticas de toda la periferia [1]. En la periferia, el NPY se colibera con noradrenalina desde los nervios simpáticos y contribuye a la vasoconstricción. En el sistema nervioso central es uno de los neuropéptidos más concentrados de todo el cerebro y señaliza en estrecha comunicación con la leptina, la grelina y el sistema melanocortina.

¿Cómo señaliza?

El NPY señaliza a través de cinco receptores Y en los mamíferos (Y1, Y2, Y4, Y5, Y6), todos ellos receptores acoplados a proteína G de tipo Gi que reducen el AMP cíclico e inhiben la descarga neuronal. Cada receptor domina una función fisiológica distinta: Y1 e Y5 impulsan la ingesta, Y1 media los efectos ansiolíticos, Y2 actúa como autorreceptor presináptico e Y4 es el receptor principal del polipéptido pancreático.

El circuito del apetito es el mejor cartografiado. Las neuronas productoras de NPY del núcleo arcuato del hipotálamo proyectan al núcleo paraventricular, donde liberan NPY sobre los receptores Y1 e Y5 y desencadenan la conducta de comer. Esas mismas neuronas del arcuato expresan además el péptido relacionado con agutí (AgRP) y GABA, de modo que la "neurona NPY/AgRP" es una única unidad fisiológica que integra las señales de leptina, grelina e insulina y emite una orden de hambre [2]. Cuando la leptina está baja (ayuno, pérdida de peso), la neurona NPY/AgRP descarga con más fuerza, y esa es parte de la razón por la que el rebote del apetito tras una dieta es tan tenaz.

El circuito del estrés pasa por el receptor Y1 en la amígdala y el hipocampo. En modelos animales, el agonismo de Y1 es ansiolítico y su antagonismo es ansiogénico; Y2 actúa como freno de la liberación de NPY desde las terminaciones presinápticas. El trabajo en humanos ha mostrado que los polimorfismos del gen NPY que reducen su expresión se asocian a una mayor reactividad de la amígdala ante una amenaza y a peores desenlaces en los trastornos del estado de ánimo [3].

El NPY en el apetito

La señalización central del NPY es el impulso orexígeno más potente del cerebro de los mamíferos. La inyección central directa de NPY produce en roedores un aumento rápido y dependiente de la dosis de la ingesta, y la evidencia en humanos respalda su papel central en el hambre y en la regulación del peso. El NPY periférico o intranasal en personas no ha dado ningún fármaco contra la obesidad, pese a varios programas de desarrollo.

La farmacología en roedores es inequívoca: el NPY central impulsa la ingesta de forma más potente y reproducible que cualquier otro péptido ensayado, y la infusión central crónica produce obesidad. Esa farmacología convirtió a los antagonistas de Y1 e Y5 en el programa de fármacos antiobesidad más prometedor de principios de los 2000. Varios antagonistas de molécula pequeña de Y1 e Y5 avanzaron por el trabajo preclínico y clínico temprano, pero ninguno produjo una pérdida de peso clínicamente relevante en personas y los programas se interrumpieron [4]. La explicación más probable es la redundancia: el sistema del apetito tiene tantas entradas orexígenas solapadas que bloquear una (el NPY) simplemente deja que las demás compensen, mientras que los agonistas GLP-1 triunfaron al actuar sobre otra capa del sistema.

El primo intestinal del NPY resulta más útil en clínica. El PYY 3-36, un fragmento del péptido YY escindido en su extremo N-terminal, señaliza en el receptor Y2 y produce una reducción real de la ingesta cuando se infunde en voluntarios sanos [5]. Ese hallazgo alimentó la literatura sobre saciedad tras cirugía bariátrica y ayudó a encuadrar la era de los GLP-1, aunque el PYY nunca llegó a aprobarse como fármaco de adelgazamiento por sí solo.

El NPY en el estrés y la resiliencia

El NPY es uno de los "frenos del estrés" endógenos mejor respaldados. Unos niveles más altos de NPY en plasma y en cerebro se asocian a mayor resiliencia al estrés en animales y personas, incluidos estudios en soldados sometidos a un estrés operativo extremo. Un programa clínico de NPY intranasal para el trastorno de estrés postraumático ha llegado a ensayos de fase temprana, pero todavía no ha mostrado una señal clara de eficacia.

La historia de la resiliencia tiene raíces clínicas. El grupo de Charles Morgan en Yale estudió a soldados de las fuerzas especiales estadounidenses durante las pruebas de estrés de la escuela de supervivencia y halló que un NPY plasmático más alto en el pico de estrés se asociaba a mejor rendimiento cognitivo, menos disociación y mejor conducta operativa bajo carga [6]. Una literatura paralela en depresión mayor y en trastorno de estrés postraumático documentó un NPY más bajo en líquido cefalorraquídeo en pacientes sintomáticos que en controles, con un repunte del NPY cuando los síntomas remiten.

Ese trasfondo motivó el programa clínico de NPY intranasal, dirigido por Sarosh Khan y Esther Sabban en el New York Medical College. La vía intranasal esquiva la degradación del péptido en plasma y lleva el NPY directamente a las vías olfatoria y trigeminal hacia el cerebro. Los primeros trabajos de fase 1 en voluntarios sanos y en pacientes con trastorno de estrés postraumático describieron una seguridad aceptable y señales de ansiólisis, con ensayos mayores en marcha [7]. Nada de esto es medicina aprobada. Es trabajo clínico que genera hipótesis.

Dónde encaja en el panorama peptídico más amplio

El NPY está en la intersección de los sistemas del apetito, del estrés y cardiovascular y es, más que casi cualquier otro péptido, un ejemplo de molécula de señalización endógena que se ha resistido a convertirse en fármaco. Las lecciones importan ante cualquier nuevo reclamo de "péptido endógeno": identificar el receptor y comprobar que se expresa en abundancia es necesario, pero está muy lejos de bastar para tener un tratamiento útil.

Del lado del apetito, las comparaciones naturales son la bombesina y CCK, los otros dos péptidos clásicos de saciedad que alimentaron los primeros programas antiobesidad y fueron superados por la familia GLP-1. A diferencia de esos dos, el NPY empuja el lado del hambre y no el de la saciedad, pero vive en el mismo paisaje de receptores abarrotado. El eje moderno del GLP-1, incluidas la semaglutida y tirzepatida, se trata en nuestra Comparación de GLP-1.

Del lado central, el NPY se sitúa en la misma capa amplia de neuropéptidos que el DSIP y el bioreguladores de Khavinson , como péptido que el cerebro produce en cantidades modestas y que se ha perseguido, con poco éxito, como vía hacia efectos ansiolíticos o promotores del sueño. De los tres, el NPY tiene con diferencia la farmacología de receptores más limpia y los datos en animales más sólidos, y por eso el campo no ha renunciado a él pese a los fracasos de los programas.

Seguridad, situación y encuadre honesto

No hay ningún agonista ni antagonista del NPY aprobado por la FDA para ninguna indicación. El propio NPY es un péptido de investigación. La experiencia clínica hasta la fecha se limita sobre todo a exposiciones intravenosas o intranasales de corta duración en entornos de investigación, donde el perfil de seguridad ha sido aceptable pero la señal de eficacia no ha bastado para impulsar una aprobación.

En la periferia, el NPY es un vasoconstrictor, y el NPY intravenoso produce cambios transitorios de presión arterial coherentes con su biología de cotransmisor simpático. De forma crónica, la señalización del NPY se ha implicado en la expansión del tejido adiposo, el metabolismo óseo y el remodelado cardiovascular, nada de lo cual se ha caracterizado con exposición prolongada en personas. El NPY intranasal del programa para el trastorno de estrés postraumático ha sido el uso clínico más seguido, con un perfil de seguridad que los investigadores describen como aceptable, aunque la exposición total hasta ahora es pequeña.

Encuadre honesto: el NPY es uno de los péptidos más importantes de la neurociencia de los mamíferos y uno de los más útiles de conocer si quieres entender el apetito y el estrés. No es un péptido de consumo. Quien comercialice el NPY como bloqueador del hambre o como fármaco antiestrés está vendiendo la historia del receptor sin la evidencia clínica.

Preguntas frecuentes

El neuropéptido Y (NPY) es un péptido de 36 aminoácidos aislado por primera vez de cerebro de cerdo por Tatemoto en 1982. Es uno de los péptidos más abundantes del sistema nervioso de los mamíferos y señaliza a través de la familia de receptores Y (Y1, Y2, Y4, Y5, Y6) para regular la ingesta, el estrés, el estado de ánimo, la presión arterial y el ritmo circadiano.

La señalización central del NPY, sobre todo en los receptores Y1 e Y5 de los núcleos arcuato y paraventricular del hipotálamo, es el impulso orexígeno (promotor del hambre) más potente que se conoce en el cerebro de los mamíferos. La administración central directa de NPY en modelos animales produce un aumento rápido y dependiente de la dosis de la ingesta, y por eso el sistema del NPY lleva mucho tiempo siendo una diana para la obesidad.

Una señalización más alta del NPY se asocia a mayor resiliencia al estrés en estudios con animales y con personas. Los soldados expuestos a un estrés extremo con un NPY plasmático más alto rinden mejor y refieren menos síntomas postraumáticos. Los polimorfismos del gen NPY que reducen su expresión se han relacionado con vulnerabilidad a la ansiedad y a la depresión.

Ningún agonista ni antagonista del NPY está aprobado por la FDA como medicamento. En los años 2000 se desarrollaron varios antagonistas de Y1 e Y5 como fármacos antiobesidad, pero fracasaron en los ensayos clínicos. El NPY intranasal está en ensayos de fase temprana para el trastorno de estrés postraumático. La tirzepatida actúa sobre GIP y GLP-1, no sobre el NPY, pero el eje del NPY sigue siendo una diana activa de descubrimiento.

El NPY, el péptido YY (PYY) y el polipéptido pancreático (PP) forman la familia del polipéptido pancreático. Los tres tienen 36 aminoácidos y comparten el plegamiento PP. El NPY es sobre todo central y orexígeno. El PYY (en especial el fragmento PYY 3-36) es una hormona intestinal de saciedad que señaliza vía Y2. El PP se libera del páncreas después de las comidas y señaliza vía Y4.

Esta página es la visión general gratuita. Para un recorrido más amplio por cómo los péptidos modelan el apetito y por la familia GLP-1 que superó a la farmacología de saciedad más antigua, consulta la Comparación de GLP-1 y el los péptidos y tu cuerpo .

Referencias (7)
  1. Tatemoto K, Carlquist M, Mutt V. Neuropeptide Y: a novel brain peptide with structural similarities to peptide YY and pancreatic polypeptide. Nature. 1982;296(5858):659-660. PMID 6896083.
  2. Morton GJ, Schwartz MW. The NPY/AgRP neuron and energy homeostasis. Int J Obes Relat Metab Disord. 2001;25 Suppl 5:S56-S62. PMID 11840217.
  3. Zhou Z, Zhu G, Hariri AR, et al. Genetic variation in human NPY expression affects stress response and emotion. Nature. 2008;452(7190):997-1001. PMID 18385673.
  4. Yulyaningsih E, Zhang L, Herzog H, Sainsbury A. NPY receptors as potential targets for anti-obesity drug development. Br J Pharmacol. 2011;163(6):1170-1202. PMID 21545413.
  5. Batterham RL, Cowley MA, Small CJ, et al. Gut hormone PYY(3-36) physiologically inhibits food intake. Nature. 2002;418(6898):650-654. PMID 12167864.
  6. Morgan CA 3rd, Wang S, Southwick SM, et al. Plasma neuropeptide-Y concentrations in humans exposed to military survival training. Biol Psychiatry. 2000;47(10):902-909. PMID 10807963.
  7. Sayed S, Van Dam NT, Horn SR, et al. A randomized dose-ranging study of neuropeptide Y in patients with posttraumatic stress disorder. Int J Neuropsychopharmacol. 2018;21(1):3-11. PMID 29186416.

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