La historia del origen: la tuftsina
Selank no empezó como un fármaco para la ansiedad. Su esqueleto es la tuftsina, un péptido inmune descubierto en la Universidad de Tufts en 1…
De un descubrimiento inmune de 1970 a un péptido moscovita para la ansiedad
Selank no empezó como un fármaco para la ansiedad. Su esqueleto es la tuftsina, un péptido inmune descubierto en la Universidad de Tufts en 1970 que ordena a los glóbulos blancos que engullan a los invasores. Décadas después, científicos rusos vieron que esta molécula diminuta e inestable podía rediseñarse en algo que actuara sobre el cerebro.
Esta unidad recorre ese arco: el descubrimiento de la tuftsina, por qué la tuftsina nativa era demasiado frágil para ser un fármaco, y cómo el Instituto de Genética Molecular de Moscú le añadió una cola estabilizadora para crear el Selank.
Términos clave
El descubrimiento de la tuftsina
En 1970, Victor Najjar y Keisuke Nishioka, en la Universidad de Tufts, describieron un péptido de cuatro aminoácidos recortado de los anticuerpos que estimulaba con fuerza a las células inmunes para que engulleran patógenos. Lo llamaron tuftsina en honor a su universidad. Fue uno de los primeros ejemplos de un fragmento peptídico diminuto que portaba una instrucción biológica específica y potente.
El descubrimiento de la tuftsina importó mucho más allá de la inmunología. Demostró que un fragmento recortado de una proteína grande podía actuar como una molécula de señalización independiente, una idea que dio forma al diseño posterior de fármacos peptídicos. El Selank es un descendiente directo de esa intuición: conservar el núcleo útil y eliminar por ingeniería sus debilidades.
AvanzadoCómo se produce la tuftsina en el cuerpo
La tuftsina no se sintetiza por sí sola. Se recorta de la cadena pesada de la inmunoglobulina G (a partir de un precursor llamado leucocinina) mediante una enzima situada en la superficie de los neutrófilos y los macrófagos. Como el bazo procesa la IgG, la esplenectomía reduce los niveles de tuftsina, y una rara deficiencia congénita de tuftsina se asocia a infecciones recurrentes. Esa biología es la razón por la que la tuftsina es, en esencia, una molécula inmune.